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Kazetaritza lanak

Lunes, 09 de mayo de 2005

Àngels Verdú, especialista en la selección de personal.

A todos los que han buscado trabajo alguna vez les ha temblado la voz ante su entrevistador, y es que no es fácil mostrar tus conocimientos y mostrarse uno mismo ante alguien a quien no conoces, pero de quien dependes para encontrar trabajo. Àngels Verdú, 49 años y casada, lleva 20 años trabajando en la selección de personal y sabe muy bien qué es una entrevista de trabajo. “Yo les digo que se tranquilicen, pero la verdad es que hay veces en las que se bloquean y no pueden seguir. Salimos a tomar un café y así consigo que se calmen”, nos dice Àngels. La encontramos por los pasillos del Trade Center de Sant Cugat y nos lleva a una pequeña sala de reuniones. Nos recibe con una larga sonrisa y un traje casi veraniego de color rosa, acompañado de anillos, pulseras, collar y color de ojos a juego.
Cuestionario en mano, comenzamos a interrogarle sobre el trabajo de entrevistador laboral. Habla firme, explica con las palabras justas lo que quiere y se la ve segura de lo que dice. “[el seleccionador] ha de ser una persona que sepa comunicar muy bien y que tenga una gran capacidad de análisis”. Como característica fundamental del entrevistador, destaca la de la objetividad. Buscando una fórmula mágica para poder aplicar a nuestros trabajos, le preguntamos como se consigue esa objetividad, pero no encuentra palabras para explicarla: “A veces la gente intenta tocarte la fibra; que lleva mucho tiempo sin trabajo, que en su casa no pueden comer… Pero tú ves que esta persona no vale para este trabajo y por muy mal que te sepa, le has de negar el trabajo”.
Al explicar la labor de su empresa, Àngels nos dice que es muy sencillo: “El empresario, que es quien contrata, marca el perfil del trabajador” y el seleccionador se encarga de evaluar a los candidatos para ver si son aptos o no. “Pero muchas veces, las empresas no saben lo que quieren; entonces adquiere importancia la figura del seleccionador”, que busca al que mejor se adapte al puesto de trabajo. Al hablar sobre el peso del currículum, Àngels nos dice que es importante, pero que no es lo único que cuenta; el currículum nos muestra los conocimeitnos del candidato, pero las actitudes y aptitudes tamién son muy importantes. “Las aptitudes nos muestran el ‘saber hacer’ de la persona y las actitudes se definen como el ‘querer hacer’ del candidato”. Son estas últimas, nos confiesa Verdú, las cualidades más difíciles de encontrar y evaluar. Además de estos puntos, existe la llamada información no verbal, que Angels clasifica como un “dato más”. Dependiendo del trabajo, “la vestimenta no puede ser cualquiera”, así como el respeto por las normas del lugar: “No puede ser que haya un cartel de prohibido fumar y la persona se ponga a fumar un cigarro”. El uso del móvil también es importante: “Si en una entrevista te suena el móvil y te pasas un rato hablando, eso influye negativamente”. Angels Verdú parece mujer de palabra, pues fue a ella a quien le sonó el móvil y lo dejó aburrirse, siguiendo con nuestra entrevista.
Cambiando de tema, preguntamos si se dan ciertas ventajas a mujeres, inmigrantes o discapacitados, pero Àngels nos insiste en que ellos no pueden hacer nada. “Si se dan facilidades, las da la empresa”. Nos dice que cuando se busca un puesto, ellos lo anuncian publicamente, incluyendo oficinas de discapacitados, colectivos de inmigrantes… “Nosotros, mientras la convocatoria sea abierta a todos, nos hemos de mostrar imparciales”. Sobre las entrevistas a discapacitados, destaca la diferencia entre los disminuidos físicos y los psíquicos. “Con una persona en silla de ruedas, la entrevista suele ser practicamente igual”. Sin embargo, cuando es un ciego el entrevistado, “nos solemos fijar mucho en la comunicación no verbal”. La habilidad manual también es importante “porque suelen trabajar de operadores”. “La actitud en este tipo de personas suele ser excelente, ya que el hecho de trabajar aumenta mucho su autoestima”.
El tema del género en el trabajo también era inevitable. Hay veces en las que la empresa pide a un hombre para el puesto que desea “y te sabe muy mal, pero debes descartar a las candidatas”. Sin embargo, “gracias a Dios, las empresas son cada vez más abiertas”. Junto con las mujeres y los inmigrantes, Àngels también nos habla de los mayores de 45 años como colectivo de dificil inserción. “Las empresas buscan a gente cada vez más joven y era dificil colocar a los mayores de 45”. Pero el Gobierno aprobó una ley según la cual, las empresas que contratasen a personas de colectivos de dificil inserción, gozarían de ventajas fiscales. “Eso ha facilitado mucho las cosas”. Pero también hay casos en los que se busca gente con mucha experiencia, “gente mayor que cumpla el papel de mentor”. Nos preguntamos si en estos casos no se está negando la necesaria posibilidad de aprendizaje, a lo que Verdú nos contesta que sí, que es triste, pero cierto. Para Àngels, si se necesita un directivo o una secretaria, “lo bueno sería hacer una selección dentro de la empresa y mirar si hay alguien apto para el puesto”. Así, de esta manera se evita la a veces costosa adaptación al grupo de trabajo, pues el trabajador ya pertenece a èl. “Encontrar a alguien de dentro, eso sería lo ideal. Pero lo máximo que podemos hacer nosotros es recomendárselo a la empresa”. Mirando un poco por nuestro futuro, insistimos en que se niega la posibilidad de aprender y avanzar en una empresa y que para todo el mundo debe existir un primer trabajo. Ángels sonrie, sabiendo qué se nos pasa por la cabeza y nos dice que no debería ser así, “pero así es”. Recomienda a todos los estudiantes que intenten trabajar, “aunque sea en los meses de verano o de manera gratuita, así os librareís cuanto antes de esa primera vez”.

Por: Beñat Zaldua | General | Comentarios (0) | Referencias (0)

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